sexta-feira, 27 de fevereiro de 2009

La impunidad, herida de muerte


"A partir de la sesión del pasado miércoles 25 que celebró la Asamblea General del Poder Legislativo, ya nada será igual. La impunidad está herida de muerte y sólo falta que el pueblo le dé el tiro de gracia anulándola para, de ese modo, borrar definitivamente una rémora vergonzante del pasado ominoso.

Estamos de acuerdo en que la declaración del órgano legislativo no es vinculante y que sólo compete a la Suprema Corte de Justicia dictaminar sobre la inconstitucionalidad de la norma. También sabemos que el doctor Julio María Sanguinetti tenía razón cuando decía que la decisión de la Asamblea General no tendría efectos jurídicos y que todo se limitaría a una declaración sin consecuencias. Pero si bien la declaración del Parlamento no tendrá efectos derogatorios ni incidirá en la decisión última de la SCJ, yerra el senador Sanguinetti pues las consecuencias políticas de esta declaración del Parlamento resultan incalculables.

En primer lugar, es preciso resaltar un aspecto nada menor: el profundo significado simbólico del pronunciamiento. Es por demás trascendente que 22 años después de que en ese mismo recinto parlamentario una mayoría circunstancial de legisladores pusilánimes aprobara esa ley odiosa, la mayoría conformada por la totalidad de diputados y senadores del Frente Amplio se haya pronunciado por la inconstitucionalidad de la misma ley. El hecho viene a resultar una suerte de oficialización del sentir de la sociedad; y decimos esto porque nos consta que hoy, la casi unanimidad de la población estaría dispuesta a acompañar con su voto la anulación de la norma en cuestión.

Al mismo tiempo, el debate y la posterior declaración de la Asamblea han colaborado a abrir la puerta entornada convirtiéndose en una luz verde a la campaña por la anulación de la Ley de Impunidad. Es un estímulo nada despreciable para continuar la recolección de firmas y obtener luego el pronunciamiento que todos esperamos de la ciudadanía.

Por otra parte, el debate en sí, las intervenciones y discursos de los participantes, toda esa confrontación de ideas, convicciones y puntos de vista, fue particularmente enriquecedor. Permitió exponer todos los argumentos a favor y en contra de la ley, recordar hechos del pasado, reconocer que la "lógica de los hechos" no es hoy la misma de hace 20 años, admitir que en aquel entonces la presión militar fue insoportable y que tanto los legisladores que votaron a favor de la impunidad como los ciudadanos que la ratificaron dos años después lo hicieron bajo presión y bajo la amenaza de un desacato militar. Esto es de extrema importancia, ya que justifica la revisión de la legitimidad de la norma y habilita su anulación.

Asimismo, la instancia del miércoles sirvió para derribar definitivamente ciertos mitos y afirmaciones repetidos como verdades axiomáticas. A medida que transcurría el debate, y a pesar del alegato del senador Sanguinetti tratando de equiparar la impunidad con la amnistía para los presos políticos, la teoría de los dos demonios fue despedazándose hasta convertirse en una montaña de polvo que el futuro se ocupará de recordar para demostrar hasta dónde puede llegar la mentira histórica. Al respecto, fue clave la intervención de Eleuterio Fernández en uso de una interrupción que gentilmente le concedió Daniel García Pintos. El ex guerrillero, con su ironía habitual, hizo ver la falacia de poner en un mismo pie de igualdad a víctimas y victimarios, como si fueran la misma cosa luchadores y represores, como si Gavazzo y Henry Engler compartieran las mismas características intelectuales y morales. A tal punto esto es así que el senador Luis Alberto Heber reconoció --creemos que por primera vez públicamente-- que si bien condenaba el accionar de la guerrilla, consideraba mil veces peor la acción de los terroristas de Estado.La impunidad está herida de muerte. Tal vez se pueda decir que ya lo estaba cuando se produjo el encarcelamiento de los primeros terroristas, pero no hay dudas de que el país se está quitando un lastre ominoso que nos avergonzó durante más de veinte años" (Os grifos são meus).




La Vieja reproduz, acima, editorial de hoje do periódico La Republica, que trata da declaração, pelo legislativo uruguaio, da inconstitucionalidade da "ley 15.737, conocida como ley de Amnistía".

Essa mesma edição traz ainda a carta do tenente coronel José Nino Gavazza, preso por violações dos Direitos Humanos durante o período ditatorial uruguaio, ao senador Jose Mujica. Para o militar, segundo o La Republica, "es traición revelar el destino de los patriotas, que su banda torturó, ejecutó y mantiene aún desaparecidos", como mostra, acima, a capa de hoje do periódico. O jornal uruguaio ainda referiu-se à carta como "la amenaza del asesino a sus compañeros de armas para que no se rediman de sus crímenes de lesa humanidad".

O lúcido editorial chega em um momento de indigência intelectual para o debate público sobre a revisão da Lei da Anistia brasileira patrocinado por nossa mídia hegemônica. Que tais ventos cheguem a este lado do rio Uruguai, com urgência.

Comments:
Beleza de editorial! Pudera os jornais de direita do Brasil, ao menos, escreverem alguma coisa decente [ainda que de direita].

É tratar do leitor como ser pensante, não como uma pessoa infantilizada, heterônoma.

Realmente, que tais ventos cheguem a este lado do rio Uruguai, com urgência.

Claudia.
 
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